Super Duper Alice Cooper

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Es increíble… ¿Cuántas veces es posible revisitar la historia de Alice Cooper y disfrutar el viaje?

Acabo de ver el nuevo documental “Super Duper Alice Cooper”, dirigido por Reginald Harkema, Scot McFadyen y Sam Dunn, y una vez más ha sido un placer recordar los años de máxima gloria de Alice.

Mientras Dunn y compañía repasaban la historia de Alice, me ha venido a la cabeza algo que nos contó Sylvain Sylvain en una larguísima entrevista en la redacción del Popu hace años. Cuando Kiss estaban iniciando su carrera, Sylvain le dijo a Paul Stanley que, en aquellos momentos, Alice era tan grande como Elvis, y el día que un fan le confundiese con Alice Cooper y le pidiese un autógrafo, debía firmarlo en nombre de Alice con orgullo, porque sería la señal de que estaba en el buen camino. Y sucedió. La siguiente vez que se encontraron, Paul le dijo excitadísimo: “¡Sylvain, acabo de firmar mi primer autógrafo de Alice Cooper!”. ¡Qué gran anécdota y cuánta razón tenía Sylvain!

Yo conocí a  Alice y a Kiss al mismo tiempo y desde el primer momento me parecieron igual de esenciales, aunque Alice llegase primero y fuese una influencia tan importante para Kiss. Les había visto muchas veces en las páginas del Popu (más a Alice que a Kiss) siendo un crío de cuatro o cinco años, de modo que cuando finalmente me decidí a escucharles, ya tenía más o menos una idea de lo que encontraría en sus discos.

Como es lógico, la música de Alice me pareció más inquietante. Me gustaron ambos por igual, pero los discos de Alice eran más enigmáticos y misteriosos para un niño de nueve años. Como os debió suceder a muchos de vosotros, por una simple cuestión de edad lo descubrí todo de golpe: el Alice Cooper Group y el Alice en solitario de la segunda mitad de los 70’s. “Love It To Death” se convertiría inmediatamente en mi álbum favorito de Alice Cooper, pero también me fascinaron extrañas obras como “From the Inside”, “Alice Cooper Goes to Hell” o el famoso “Welcome to my Nightmare”.

Una de las grandes decepciones de mi adolescencia sería la cancelación del que debería haber sido su primer concierto en Barcelona, en la gira de “Special Forces”, a causa de una maldita huelga de camiones. Lástima que en su momento no me enterase de que, tras la suspensión de aquel show, Alice pasó dos días en Barcelona e incluso visitó el chunguísimo Kentucky Fried Chicken de Las Ramblas. Cada vez que le entrevisté muchos años después, al decirle que era de Barcelona se aseguraba siempre de comentar que en esta ciudad tenemos el mejor Kentucky Fried Chicken del mundo (!!!).

Tuve que esperar hasta 1987 para ver a Alice en directo por primera vez y no puedo quejarme. “The Nightmare Returns Tour” fue una gira de ensueño. Alice regresaba en plena forma con una escenografía espectacular, un set-list perfecto y nada menos que Kane Roberts cubriéndole las espaldas. Con dos teloneros de lujo (Tesla en su primera gira y los Megadeth de “Peace Sells… But Who’s Buying”), lo que viví aquella tarde/noche en el Long Beach Arena de California pasaría a ser una de mis experiencias rockeras más emotivas de la década de los 80.

“Super Duper Alice Cooper” es un documental brillante hecho a medida para quienes hemos amado a Alice desde la más tierna infancia. En algunos momentos del film se echa en falta un formato más tradicional, yo desde luego habría preferido ver a los entrevistados (sólo utilizan el audio de cada nueva entrevista) y, para mi gusto, se han excedido con los recursos visuales. Pero cualquier fan de Alice disfrutará lo que se cuenta aquí.

Mick

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Hoy he pasado un buen rato leyendo el espectacular libro de Lisa Robinson, “There Goes Gravity”, y aporta un dato importante: Mick Jagger no tiene un pene pequeño.

Lisa le dejó unas bragas a Mick en el tour de los Stones de 1975, y cuando éste posó para la cámara de Annie Leibovitz, quedó claro que Jagger es un hombre agradecido por lo que la naturaleza le ha dado.

Muchos años después, cuando Lisa coincidió con Keith Richards tras la publicación de su autobiografía, en la que se burlaba del tamaño de la polla de Mick, le dijo: “Sabes que eso no es verdad. Annie tomó aquella foto de él con mis bragas en 1975 y la tiene bastante grande”. La respuesta de Keith fue impagable: “La mía es más grande”.

La Musica della Mafia

 

He escuchado tantas veces los tres volúmenes de “La Musica della Mafia”, que casi podría recitar los fragmentos hablados de honor y sangre que se escuchan entre tema y tema.

Espectaculares discos. Tiene sentido que fuesen censurados en Italia en su día y por supuesto son el complemento ideal para una buena doble sesión de “El Padrino”.

The Giant Gila Monster!

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Años antes de tener oportunidad de ver “The Giant Gila Monster” por primera vez, ya era fan de esta película tan sólo por su título, por lo que había leído sobre ella y… claro que sí, ¡por el Gila Monster!

Con el paso del tiempo la conseguí en VHS y ahora, como sucede con infinidad de films, está al alcance de cualquiera en Youtube, lo cual me parece fantástico. No echo de menos los tiempos en que debías pagar fortunas para acceder a copias de importación de este tipo de films de culto.

El director de “The Giant Gila Monster”, Ray Kellogg, no será recordado como uno de los grandes cineastas de su tiempo. Pero resulta curioso que dos de los cuatro films que dirigió se consideren clásicos en la actualidad: aparte de “The Giant Gila Monster”Kellogg dirigió nada menos que “The Green Berets” con John Wayne, la peor película que se recuerda sobre la guerra de Vietnam.

Otro nombre que destaca en este film es el de Jack Marshall, famoso por sus bandas sonoras de“The Munsters” o “Thunder Road”. Como era habitual en muchas pelis de los 50’s, el film combina el suspense con una banda sonora rockera, e incluso se anunciaban varios supuestos hits de Rock en su publicidad.

“The Giant Gila Monster” es un típico producto de Serie B rodado con 0 presupuesto. Quien espere grandes efectos especiales, quedará decepcionado. De hecho, casi ni vemos al famoso monstruo, y cuando aparece arrastrándose por los parajes de Cielo, Texas, indudablemente tiene su encanto, aunque es más espectacular el Gila Monster dibujado en los carteles que el que vemos en pantalla.

Mi recomendación es una buena doble sesión de “The Giant Gila Monster” con cualquier otro título emblemático de la época. “The Amazing Colossal Man” sería una gran opción.